Había terminado con Gisselle, pero nunca en su vida se había imaginado que podía doler tanto quizás era porque la seguía amando pese a que no estuviera con ella ¿¡Por que ambos eran tan temperamentales?! Su personalidad fuerte que él tanto amaba ahora los mantenía separados ya que ninguno de los dos daría su brazo a torcer para una reconciliación.
Si antes en la casa era callado, ahora, era mil veces pero ya no estaba durmiendo con Raivis y con Xiang si no que ahora pasaba en el “cuarto encantado”, apenas llegaba de sus clases se encerraba en el cuarto. Todos habían notado el cambio de estado del chileno, pero solo uno podía predecir más o menos la causa de esto. En las noches se escuchaba un niño llorando desconsolamente.
-Xiang y-ya no puede seguir a-sí Manu- dijo por fin una noche el letón, el único que sabía por qué podría estar así el latino-M-me da miedo que pueda hacer algo…m-malo-un escalofrío recorrió espalda pensando el lo que podría llegar a hacer Manuel.
El oriental se fijó en la expresión de preocupación de Raivis, no dijo nada, solo se cambió de cama y lo abrazó –No te preocupes, no hará nada malo-y en un dulce abrazo ambos se quedaron dormidos.
Pero el chileno aún no podía dormir, sabía que si dormía soñaría con Gisselle llorando, diciéndole que lo odiaba y que nunca lo había querido, que todo lo que había sucedido era una mentira, luego la pesadilla avanzaba la veía con otro hombre abrazándolo y besándolo, un frío invadía su pecho que solamente lo había sentido cuando sus padres los habían abandonado ,despertaba con un grito todas la noches era lo mismo ,por esta razón trataba de dormir pero el hecho de que estuviera despierto terminaba llorando amargamente, había algo que en su interior ya no funcionaba, se sentía vacío como si le hubieran robado algo.
Decidió salir a dar una vuelta, se secó las lágrimas, todos ya dormían, cuando cruzaba la puerta de la casa recordó la vez que salía por que padecía de insomnio y terminó unido a una muchacha, le era imposible no llorar, cada espacio le traía su recuerdo, se golpeó la frente para reaccionar ¿A dónde iría? A un bar, a emborracharse, aunque sabía a la perfección que no era buena idea ya que después de unas cuantas copas se emborachaba y terminaría llorando mil veces más en comparación cuando no tomaba. –Que más dá-pensó-Me importa un carajo lo que me pase-
No se encontraba a nadie en las calles, la noche estaba nublada, corría un viento que calaba los huesos, faltaba solamente que comenzara a llover para decir “Noche perfecta”, pensaba que días atrás había caminado abrazado a una joven feliz, ahora iba solo, triste –Fui un idiota al perderla, nunca más voy a encontrar a alguien como ella, siempre lo tengo que arruinar, siempre tengo ser orgulloso, siempre soy el culpable…- unas luces iluminaron su cara, era una cartel que decía “Bar” en colores brillantes, por fin había llegado.
Adentro una muchacha de pelos plateados había estado toda la tarde tomando, ya había llegado al punto de máxima borrachera y gritaba solamente incoherencias -¡Maldito seas una y otra vez!- o -¡Yo te amaba!- todos lo hombre la miraban pero a ella no le importaba no le importaba nada, sólo quería olvidar, un hombre bastante alto, de ojos color miel la miraba pero se notaba que tenían una doble intensión
El hombre decidió acercase a la joven ,se sentó a su lado en la barra, ella ni siquiera notó su presencia, tenía la mirada perdida, en algún sitio desconocido.-Yo te puedo ayudar a olvidar a esa persona que tanto odias-dijo el hombre con un tono extremadamente gentil-Vamos sé que quieres dejar tu pasado atrás pero solo con la bebida no lo podrás lograr- los ojos color carmesí de la muchacha se clavaron en los hombre, no le dijo nada, sólo sonrió burlescamente y se levantó del taburete dirigiéndose hacia la salida. Veía todo doble, todo el mundo le daba vuelta, solo recuperó la estabilidad cuando el hombre la sostuvo.
Luego de mucho meditarlo decidió entrar al bar y lo primero que vio fue a Gisselle sostenía por un hombre, el frío que había sentido todas las noche cuando veía la misma escena, esta vez se duplicó, esta vez era real –Tú…-
-¡TÚ!-dijo la prusiana apuntándolo-¡Miren quien vie…ne por estos l-lados! “el señorito or…gullo”-se acercó lentamente a él-M-maldito seas mil veces Manuel González…maldita sea tu personalidad…maldita sea ¿¡POR QUÉ ERES TAN LINDO?! ¡TAN PERFECTO!¡TAN…-fue en este momento cuando comenzó a caer el hombre la alcanzó a sostener y la tomó en sus brazos, desmayada.
Si antes Manuel había sentido un frío en su pecho ahora lo sentía en todo su cuerpo, nunca había visto así a Gisselle, estaba ida, sus ojos estaban vacíos, inexpresivos, ahora estaban cerrados, mientras que un hombre desconocido para él, la tenía entre sus brazos ¿Quién era él para tenerla así? ¿Cómo se atrevía? Sí, sabía muy bien que él en la situación que estaba tampoco tenía ningún derecho sobre ella, pero es mucho mejor diablo conocido que diablo por conocer.
-No sé quien seai vo’ ni me interesa, sólo me interesa que la soltí-dijo apuntándolo en tonos desafiante. Había dejado atrás ese mirar triste. No era momento apropiado para estar así-No es un favor es una orden conchetumadre-
El hombre sonrió desafiantemente-Bien si eso quieres escuálido muchacho, pelemos por ella-dejándola en el piso delicadamente, para luego comenzar arremangarse la chaqueta se notaba la clara desventaja entre el chileno y el hombre, el primero delgado y no demasiado musculoso, de 1.75 mts, el hombre, en cambio, musculoso y con 2 metros de altura, dispuesto a luchas por la chica-Estoy preparado-
-Yo también-Manuel también se arremango las manga de su camisa de colegio, el hombre se abalanzó sobre él en un abrir y cerrar de ojos, no lo vio llegar cuando ya estaba en el piso con un puñetazo en el lado derecho de su rostro, cuando se iba a levantar recibió otro puñetazo en el estómago, cayendo de rodillas y tosiendo sangre, la situación no estaba nada favorable para el chileno,nisiquiera había tocado un pelo al hombre y ya estaba mal,a este paso es terminaría muerto y sin Gisselle,no podía ser así.
Mientras estaba tirado en el piso,Manuel pensaba en una estrategia,definitivamente la fuerza bruta no ayudaba en esta situación,pero el hombre no estaba satisfecho con verlo así,no.
Comenzó a patarlo en el piso ¿¡Cómo nadie le ayudaba!? , en esos momento ya no podía ver con claridad y perdía de a poco la conciencia,el hombre paró y se dirigió nuevamente hacia Gigi,dandole la espalda,trató de levantarse, pero no podía,una botella rodó hasta su manos, no supo de donde llegó, ni le importaba solo agradecía internamente a la persona que se le había enviado, sacó todas sus fuerzas interiores para levantarse y le reventó la botella en la cabeza con todas su fuerzas, un silencio inundó el bar, para romperse cuando el hombre se desplomó cayendo al suelo, el sonido fue igual a cuando cae un saco de papas.
Su cuerpo no daba para celebrar su triunfo, aún tenía un hilo de sangre en su boca, antes de que fuera a levantarse el hombre, tomó a Gisselle ahora entre sus brazos y salió de ese lugar.
-¿Dónde te llevo chica vampiro?-decía mientras miraba para todos lados, por lo menos la había sacado de ese sitio pero ahora ¿Qué hacía con ella?, llevarla a su casa era un suicidio tanto para ella como para él, para ella porque su hermano vivía en esa casa y para él porque ¿Qué relación tenían ambos? Y las miles de preguntas que harían en la casa todo, la miraba, dormía plácidamente, buscaba en su cara la respuesta a su problema pero no la encontraba, no se le ocurrió nada mejor que llevarla a la casa de ella, es viento soplaba cada vez más fuerte, iba por el camino de tierra donde había acabado todo entre ellos dos, aunque ella en esos momentos no estuviera consiente él le hablaba.
-Mírenla la perla se hacerse la valiente y queda tirá por lo borracha que está-las casas residenciales se comenzaban a ver en el horizonte-pero aún así pese a que ya no haya nada entre los dos, aún tienes a este weón fiel que te cuida cuando puede…te dije que mientras yo estuviera contigo trataría que nada malo te pasase-.
Había llegado a la casa de Gisselle, ahora ¿Cómo entraba? Nisiqusiera tenía llaves de la casa, sólo sabía la ventana de la habitación de Gigi, miró para ver la escalera que tenían las casas en caso de incendios, bueno si sabía la ubicación es porque la había utilizado unas cuantas veces para subir a su cuarto sin que nadie se diera cuenta, aunque todas las veces que había subido lo había hecho solo con ella a cuestas le costaría realizar la hazaña.
Aún así decidió atreverse a subir por las escaleras, colocó a la joven en su espalda y puso la escalera en la ventana de Gisselle, lentamente pero a paso seguro comenzó a ascender habían momentos que debía detenerse porque sentía ella se le resbalaba, así que volvía a acomodarla, pudo respirar relajadamente cuando llegó a su cuarto, estaba realmente cansado, la recostó en la cama, nunca sabría lo que había pasado en esa noche ni él quería recordarlo en cierto sentido, pero estaba feliz de que estuviera sana y salva,aunque todavía le dolía el puñetazo de estómago,no se atrevió a desvestirla para colocarle el pijama, solo la dejó debajo de las sábanas, cuando se iba a devolver por donde había llegado no pudo evitar mirarla, se veía tan tranquila, tan serena, tan ella ,suspiró -Cambio de planes- se acercó nuevamente hacia ella y se recostó en la cama,abrazandola,no podía devolverse a su casa, no podía, esa fue la primera noche después de que había terminado con ella que durmió tranquilamente.
A la mañana siguiente Gisselle no sabía dónde se encontraba, sufría los efectos de la resaca y le dolía muchísimo la cabeza, se sentó en la cama y todo le daba vueltas no podría ir a clases en ese estado, tampoco recordaba lo que había sucedido la noche anterior, cuando se iba a levantar en busca de un vaso de agua y de una aspirina cayó un pequeño papel escrito a mano “Siempre te cuidaré” le extrañó y no entendió el verdadero significado de las palabras, recogió el papel y lo dejó en su velador junto con el colgante de rosa y la foto de ella con Manuel.
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