-Oh Meu Deus-
-¡Detente, él no tiene culpa de nada!-
-¿Esto es…-
-…Arena-
-Todo está tan blanco-
México-Casa de Eduardo
-¿Saben que? Me tienen a hasta la coronilla ustedes tres-y apuntó a Argentina, Perú y Bolivia- Me huevean por todo lo que se les puede ocurrir no me dejan ni una puta vez tranquilo, me joden hasta por lo que yo ni tengo la culpa-
-Tú siempre has tenido la culpa de todo-
-Apoyo a mi hermano-
-Che, Manuel, no te comportés así parecés más pibe de lo que sos-
-Calma meninos-
-Oigan todos ustedes no peleen por cosas del pasado, pasado es pasado y seguimos siendo hermanos pese a las dife…-pero como siempre el chileno ya había huido antes de que el mayor de los hermanos terminara de pronunciar sus sabias palabras.
-M-Manuel…primo ven aquí-
Los otro cuatro vieron como la brasileña salía persiguiendo al chileno, Eduardo miró a los tres que quedaban por un largo tiempo, ninguno se estos se atrevía a pronunciar palabra alguna, se les había pasado la mano.
-A ver-suspiró-Ustedes vienen a celebrar conmigo mi cumpleaños, yo feliz los recibo y todo el asunto ¿para que se pongan a pelear al igual que unos pendejos? Esta bien que sea el hermano mayor pero, por favor, estamos viejos para estas escenas-
-Si quieres que le pidamos disculpas, por lo menos de mi parte, nunca las escucharás, me conocen así que no lo pidan-se cruzó de brazos y les dio la espalda
-Tampoco se las iba a pedir, sé lo orgullosos que son en sus asuntos, sobre todo tú Juana, sólo que no me gustaría que algunos de nosotros nos llegara a pasar algo y luego nos arrepintamos de estar molestos-
-No agrandes las cosas, a Manuel se le pasa la idiotez al rato, soy uno que mejor lo conoce-
-Oigan, no será mejor que en vez de estar aquí vamos a buscar a esos dos-miró su reloj de muñeca-ya llevan un rato sin dar señales de vida.
-Vayan ustedes yo me quedo aquí, si murió ese idiota no me avisen-
México-Avenidas y Calles
En un lugar que no conocía a la perfección, era fácil perderse pero eso no importaba, caminaba pisando fuerte, enrabiado, la gente lo miraba y les llamaba la atención, corrían las lágrimas por sus mejillas, eran de rabia, dolor y pena. Un poco más atrás lo seguía la muchacha que se deslizaba como un felino entre la gente que le cerraba el paso. Fueron dejando el gentío a la medida que giraban por calles más pequeñas hasta llegar a un callejón sin salida.
-¿Por que me sigues tanto?-miraba la muralla del pasaje, por los lados se encontraban ventanas con vidrios rotos y paredes ralladas con grafittis, nadie se encontraba por el alrededor sólo los dos.
-P-por que…eres mi primo ¡Idiota! ¿Crees que todo el mundo te odia? Te equivocas, no todo el mundo te odia, de hecho, ellos no sienten eso por ti, te quieren un montón-
-Siempre ves lo mejor de la vida, Adriana-
-Todos la deberíamos ver así…se hace mucho más llevadera-sonrió
-Eres una de las pocas con que tengo buenas relaciones…-se dio vuelta para mirarla cuando-¡ADRIANA!-y sin poder hacer nada la muchacha cayó-Mierda…-y todo se fue a negro.
México-Casa de Eduardo
Estaba recostada en un sillón de la sala de estar esperando que llegaron los demás, aún cruzada de brazos, molesta, se arrepentía de no haber salido con los hombres, ahora se sentía sola y se aburría. La puerta se comenzó a abrir lentamente.
-¿Ya llegaron? ¿Cómo le fue?- dirigió su mirada a la puerta pero sus ojos se toparon con algo negro, forcejeó, lanzó golpes y patadas al aire, gritó, pero nada funcionó.
México-Alrededores de la casa de Eduardo
-Ahhggg-se llevó la mano al pecho, le dolía intensamente-Chicos, pasó algo
-¿Qué te pasó carnal?-
-No lo sé, es un mal presentimiento, créanme le pasó algo a Juana-
-Que hacemos ¿nos devolvemos o seguimos?-en un abrir y cerrar de los ojos, el argentino se abalanzó sobre los otros en posición defensiva y apuntando con una pistola a un extraño-¿Qué creés que hacés con ese pañuelo?
-Nothing really-pronunció un hombre con una mascara de bufón
-Ese idioma-El idioma maldito para argentina, el idioma que lo había escuchado tantas veces trayéndole miles de problemas, sin dudar disparó pero erró. El desconocido se movía velozmente, como el sonido.
-Pinche cabrón-el mexicano seguía al argentino sacando su arma y apuntando-Adriano quédate cerca de nosotros-tomaron la posición semejante a la de un triángulo
-Two versus one-
-¿No sabés contar? Somos tres-
-Truly you think this?-
Los dos armados dispararon y comenzó la misma dinámica desde hace unos momentos solamente que esta vez no volvieron a ver al tipo solo hasta que Perú estaba en el piso amarrado y este susurró en el oído de ambos –Think again-colocó dos pañuelos en sus narices antes que pudieran hacer algo, el peruano miraba como sus hermanos perdían poco a poco las fuerzas, cerró los ojos y rogó volverlos a ver.
Argentina,Brasil,Chile By Vtophya
Adriano Nina Damar-Perú By Miruchama
Eduardo Rodríguez Díaz-México By Nadiezda
Juana Quispe-Bolivia By Maga_chan
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